Somos un equipo compuesto por Natalia Clow (Escritora) y Rayvon (Dibujante).

Nos especializamos en Novelas Homóeroticas. Esperamos que les guste

martes, 26 de junio de 2012

Amando por dos Capitulo 1



Siempre era lo mismo. Suspiraba mientras las sabanas rozaban su cuerpo de manera suave. Frederic miró hacia el otro lado de la cama donde se suponía que debía estar su acompañante, pero solo quedaba un gran espacio. Se levantó y con gran dolor en sus costillas fue a mirarse a espejo y como siempre, su cuerpo había sido llenado de moretones. Era lo mismo de siempre.

Se lavó los dientes y se duchó, poco después desayunando se fue para la oficina donde trabajaba. Trabajaba como diseñador en una empresa de cosméticos. No era la gran lumbrera, pero de alguna manera siempre lograba mantenerse.
Los compañeros pasivos, aburridos y quejumbrosos, lo recibían con una sonrisa cansada y un montón de trabajo. Era lo mismo de siempre.
Nadie preguntaba sobre la vida del otro y por ello, nadie se enteraba que debajo de ese traje, se encontraba un cuerpo lleno de hematomas, siempre tenía especial cuidado de no pegarle en la cara.
Muchas veces Frederic se preguntó, qué era lo que lo mantenía unido a Andrew, pero no había respuesta para ello. Los maltratos constantes, el miedo latente, esos eran los sentimientos que tenía por Andrew y aún así, parecían más fuertes que el amor.
No era como si no estuviese consciente que Andrew no lo quería, pero, sencillamente no podía dejarlo. Si lo hiciera, quizás sería un gran paso para él, pero realmente no sería capaz de darlo, porque él estaba solo.
Sabía que en esa relación él estaba queriendo y amando, por partida doble, tenía que de alguna forma llenar ese vacío emocional que Andrew no parecía querer llenar.
El motivo de sus moretones, fue el  hecho que le canceló una cita. Hacia una semana, habían quedado de salir a comer, pero casualmente su jefe lo invitó a una reunión de negocios. No se imaginaba que fuese a llegar borracho y a pegarle, por aquella razón.
Al principio de la relación, se ilusionaba con el hecho de pensar que fuesen celos, pero ahora se ríe de su ingenuidad.  Había perdido cualquier fantasía que pudiese guardar en su corazón.
Los días parecía que cada vez perdían su color, hasta quedar en una penumbra gris. No sabía quien había sido el estúpido que había dicho que cuando uno se enamora el mundo pareciese iluminarse; a él solo lo estaba sumiendo en la más profunda oscuridad.
¿Para qué regresar a casa? No quería verlo, pero tampoco quería estar sin él. Esa enfermedad lo iba a llevar a la muerte ¿Por qué sería tan estúpido?
Él era de las personas partidarias de pensar en ser felices para siempre y todos los demás clichés que siempre inculcaban. Ahora se encontraba emparejado con la bruja de la historia. Quizás  realmente debía empezar de nuevo.
Hubo pocas veces en las que realmente sintió la necesidad de alejarse de él y lo había intentado con entusiasmo, pero las garras de él, eran mucho más fuertes de lo que imaginaba.
Recuerda en la manera que lo conoció y se mofaba de su propia ingenuidad.
Todo había comenzado cuando se estaba mudando. Había decidido cambiarse de casa debido al costo, a pesar de que ser pequeño el apartamento, tenía muchas cosas que llevar, así que decidió llamar a un servicio de mudanzas.  Aquel día donde empezó el trasteo, uno de los dos ayudantes que estaban en el trabajo, era un vigoroso joven de 19 años.
Debía reconocerlo, fue instantánea la atracción que sintió por él, pero no había forma de que llegasen a algún lado. Aquel día disfrutó de la compañía mientras pudo y  resignado a dejarlo ir, no hizo ningún movimiento.
Nunca se esperaría que ese chico, también bateara para su mismo lado y que casualmente, se gustaron mutuamente. Todo le parecía de maravillas y se sentía dichoso por ese hecho. Él lo llamaba y le coqueteaba de forma directa y eso le encantaba.
Hasta ahí todo era felicidad, pero no fue hasta el momento en el que lo hicieron por primera vez que todo se fue para la mierda. Él comenzaba a desconfiar de cada persona que se le acercaba, por esa misma inseguridad, comenzó a golpearlo, a marcarlo. No quedó nada de lo que parecía iba a ser, una relación de cuento de hadas.
Estaba cansado. Ya no se sentía pleno cuando estaba con él, de hecho pareciera que cada vez lo despojara del poco orgullo y amor propio que tenía.

¿Por qué Dios había castigado a los humanos con los sentimientos? ¿Para él no era suficiente mandar las enfermedades y las guerras? Cada vez estaba más convencido de que eso era un castigo divino. Personalmente no creía en la rencarnación, pero en ese momento pensaba que en la vida pasada debió ser el asesino más grande del mundo para que eso le pasara.

Quería irse ya para su casa, pero todavía faltaba trabajo. Su jefe discretamente fue aumentando su trabajo, como si quisiese evitar que se fuese a casa, pero en parte agradecía su explotación. Estaba demasiado asustado como para querer llegar a su casa y verlo.

La noche lo había atrapado antes de que pudiese percatarse de ello y miraba que aún tenía mucho trabajo por terminar. Revisó su celular por aquella manía que tenía y se vio asaltado por una cantidad de mensajes de voz y llamadas perdidas. No tenía que mirar de quien eran, después de todo él era la única persona que haría tal acto. Cerró su celular y tuvo el impulso de quitarle la batería al celular. Quizás se enfrentaría a él después, pero ahora no quería escuchar nada de eso.
Dejando su celular sin batería escondido en el cajón, se puso a trabajar tratando de olvidar todo. Poco a poco la gente fue abandonando el edificio y percatándose que eran más de las 10 de la noche, pensó que quizás era posible parar de trabajar.

Empezó a recoger sus cosas y repentinamente su jefe lo llamó a que se acercara a su oficina.  Para que mentía, estaba sorprendido,  se supone que no tendría nada que hablar.

— Jefe ¿Qué pasa?
La mirada escudriñadora lo ponía algo nervioso.
— ¿Por qué tienes esos moretones?
Frederic se puso de piedra mientras que con sorpresa, se recostó contra la pared.
— No creas que porque no te golpean en la cara, los moretones no se ven.
Frederic quería huir ¿Qué le iba a decir a su jefe sobre su compañero maltratador?
— No es nada de lo que preocuparse. — ya no sabía qué más decirle.
— ¿Cómo que no es nada? Si no te has dado cuenta,  se puede ver los moretones que tienes en las muñecas, además de los brazos. ¿Estuviste en una pelea? ¿Intentaron robarte?
Frederic comenzó a pensar rápidamente y sencillamente asintió sin saber a cual de las preguntas,  afirmaba.
Su jefe suspiró, mientras que se paró de su asiento y se acercó a Frederic y parándose a su frente le dijo.
— No quiero pensar, que eso es producto de una pelea porque sabes que serías despedido, pero si realmente intentaron asaltarte, entonces ve a la policía ¿O ya fuiste?
Los ojos de Frederic, sintieron la presión y de repente le dieron ganas de vomitar.
— Señor, no he ido porque no pudieron robarme nada.
Su jefe miró con cierto remordimiento, mientras pensaba que quizás así no iba a conseguir la respuesta que esperaba.
— No quiero forzarte a hablar, pero, aquí no somos maquinas y  como jefe sé que también mis empleados tienen problemas personales. Si quieres contar conmigo, puedes hacerlo ¿Vale?
Frederic se estremeció ante la muestra de amabilidad, tanto fue así que le dieron ganas de llorar. Le dio la mano a su jefe y salió e la oficina con un peso ligero que a pesar de todo no lo molestaba.
Cogió sus cosas y salió hacia un hotel. Olvidó su celular guardado en el cajón. Sabía que no quería verlo. Seguramente hoy le daría de nuevo una paliza por el hecho de que no contestarle.  
Se dirigió al primer hotel de mala muerte que encontró y se centró en dormir, cosa que extramente a pesar de la incomodidad, consiguió hacer.
No quería que la mañana llegara. No quería trabajar, no quería hacer nada. Probablemente tendría que ir a su casa, porque tenía que cambiarse de vestido. Encontrarlo ahí, era una posibilidad muy alta.
Nada de lo que pudiese hacer, iba  a evitar que la mañana llegara. Eso le molestaba a sobre manera, se sentía en un juego del tiempo y la mala suerte. Era como si quisieran llevarlo al suicidio.
***
Jugaba con su esfero mientras no podía seguir concentrado en leer los documentos que tenía la frente.  A quien trataba de engañar, estaba preocupado por Frederic.  No como su jefe, sino como su compañero. Él estaba en una situación similar, pensaba. Ser maltratado y tener que callar, no poder manifestar el dolor y la frustración.  Quizás estaban sufriendo del mismo mal.
Se reconocía que al involucrarse tan fácilmente con su actual pareja, le había parecido un juego de niños, lo que no sabía era que él era con quien estaban jugando. Todo había comenzado gracias a uno de los negocios turbios con los que su querido compañero decidió involucrarlo.  Era el mercado negro el centro de acción, uno de los traficantes ilegales había pedido la aprobación de la empresa de cubrir uno de los cargamentos que tenían que entrar al país, de tal manera que se facilitara el transporte.  Al comienzo él no pensaba que eso fuese a llevarlo a tener una cadena atada al cuello, por lo que aceptó a interceder por cierta cantidad de dinero que necesitaban para varios proyectos.
Después de que la transacción se vio realizada y el embarque fue exitoso, él pensaba que todo había acabado, entonces se vio asaltado por uno de los jefes con los que había negociado. Kendrick era su nombre y empezó a buscar excusas para verlo, cosa que él no entendía por qué. Como no accedía a verlo, este comenzó a chantajearlo, diciendo que iría a decir sobre los negocios turbios que acaban de realizar. Claramente eso no era conveniente, así que accedió a verlo una vez.
Aquella vez que lo vio, todo cambió en su vida. Kendrick lo trataba amablemente y eso lo alarmaba. Luego lo persuadió para que se vieran una segunda vez y aquella vez la amabilidad poco a poco iba desapareciendo,  a la tercera vez, ya mostró sus colmillos y le atacó. Le había advertido que no tenía permitido alejarse de él, que ahora, él estaba a atado  y no había manera que esas cadenas se cortaran.
Así fue que de alguna manera, él, un empresario, terminó en alguna clase de relación extraña con un mafioso. 

4 comentarios:

  1. me a llamado mucho la antencion con este primer capitulo, una historia fuera de lo que he leido (fantacia, magia y comedia) más realista n.n
    seguire de cerca sus actualizaciones y anciosa por leer el cap n.n

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    1. Hola
      Muchas gracias por comentar aquí también. Nos hace muy feliz poder ver el interes que produjo. Esperamos que te siga gustando.

      Hasta la próxima

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  2. Me fascina la historia, amo como expresaron lo que siente Frederic, su confusión de por qué estar con su pareja si le hace tanto mal, concuerdo en que es una historia realista, me encanta:) os felicito por la historia y por los dibujos:) están geniales, son alucinantes .
    Saludos~

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    1. Hola
      Muchísimas gracias por comentar. Nos alaga a sobremanera que te fascine la historia. Siempre el enfoque psicologico ha sido una de las especialidades de la casa. Esperamos que la historia te siga gustando.

      Hasta la próxima

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